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Objetivos Organizacionales: Cómo plantearse metas que sí se cumplan

Por: Laura Serrano
Diciembre 20 de 2021

Establecer metas que se quieren alcanzar durante el año es una tradición para muchas personas y una necesidad para las organizaciones. No importa si la intención es mejorar la productividad laboral, aumentar las ventas o crear un mejor entorno laboral, es fundamental definir el qué, cómo y porqué de tus objetivos organizacionales, además del tiempo en el que te vas a proponer alcanzarlos, de esta manera se incrementan las probabilidades de éxito para cada meta que te traces.

Pero esto no termina ahí, hay que tener en cuenta que los entornos son dinámicos y será muy común que se presenten imprevistos, por esto es necesario que durante el proceso se estén periódicamente revisando, midiendo y ajustando las metas.

Existe una fórmula infalible para cumplir con los objetivos propuestos: Crear una cultura organizacional sólida que esté en concordancia con la misión, visión y valores corporativos. Utiliza la comunicación empresarial para darla a conocer a tus colaboradores, de manera que se apropien de ella y les sea más fácil alinear sus objetivos con los de la compañía.

Tenemos algunos consejos para plantear metas que sí se cumplan:

Establece objetivos y resultados clave

Podemos decir que un objetivo es el mundo ideal que nos soñamos para nuestra empresa y para cada una de sus áreas, y los resultados clave son las actividades que vamos a realizar para poder llegar a ese objetivo. Por lo tanto los objetivos son más grandes que los resultados clave, son ambiciosos, retadores y ojalá inspiradores, mientras que los resultados clave son actividades más concretas, son los pasos específicos para alcanzar el objetivo y se pueden medir fácilmente, al punto que si se pregunta ¿Cómo va un resultado clave?, la respuesta sería: Se cumplió o no se cumplió.

Define objetivos organizacionales medibles y fechas alcanzables

Posiblemente hayas escuchado la frase “Lo que no se mide, no se puede mejorar”, atribuida a Peter Drucker, uno de los filósofos de la administración más importantes del siglo XX. Y no podemos estar más de acuerdo, por eso la invitación es a establecer objetivos y resultados clave que sean medibles, a definir las fechas de inicio y fin, y cada cuánto se van a revisar los avances.

Qué, Cómo y sobre todo Porqué

Podríamos decir también que los objetivos responden al Qué y los resultados clave al Cómo, pero al final lo más importante es responder al Porqué. Según Simon Sinek, reconocido escritor y conferencista en temas de liderazgo, todo debería empezar siempre con el Porqué, y el Porqué no es más que el propósito, o las creencias, o la razón por la que las empresas o las personas hacen lo que hacen. Cuando se empieza con el Porqué se logra conectar con las personas y será mucho más fácil que se enganchen con sus objetivos organizaciones. Si quieres conocer sobre la teoría del Círculo Dorado de Simon Sinek, te invitamos a ver su charla TED, uno de los videos más vistos en Youtube en toda la historia.

Los objetivos deben ser adaptables

Así como las personas, los objetivos deberían poder cambiar para adaptarse a circunstancias que lo requieran, por ejemplo: Cuando se miden los avances de los resultados clave y no se está logrando avanzar como se esperaba, cuando hay cambios al interior de la organización o cambios en el mercado que requieren que los objetivos se re-calibren.

Comunica los objetivos organizacionales con claridad

Para que se puedan tomar decisiones sensatas, se construya un espíritu de equipo y se logre un rendimiento excepcional, toda la organización debería comprender los objetivos organizacionales. Sin embargo, dos de cada tres empresas reconocen fracasar repetidamente en la comunicación de su objetivos. Los líderes deben transmitir tanto el Porqué como el Qué a sus equipos de trabajo, ellos necesitan algo más que un hito para mantener la motivación, están en búsqueda de sentido y de comprender la relación que tienen sus objetivos con la misión de empresa.

Acción y Seguimiento

Después de que los objetivos quedan establecidos, comienza el verdadero trabajo. Pasar a la acción, coordinar y conectar a los equipos de trabajo es lo que realmente hará que se llegue a las metas propuestas. Al definir el plazo en que cada objetivo debería alcanzarse, también debería quedar definido cada cuánto va a hacerse seguimiento a su avance, así no se tendrán sorpresas al final del periodo y se puede corregir la marcha sobre el camino. Ten en cuenta algo muy importante al establecer tus procesos de seguimiento: Crear equilibrio entre la coordinación, el seguimiento y la autonomía, impulsará a las personas a conectarse con el propósito común y con la creatividad.

Camina hacia sus metas organizacionales y no olvides tus motivaciones

Si en algún momento mientras recorres el camino hacia tus objetivos, sientes que el GPS se desvió o la brújula perdió el rumbo, recuerda las motivaciones que te hicieron encender el auto y comenzar la travesía, recuerda que puedes lograr mucho si implementas la disciplina como un hábito y que re-conectarse con el Porqué te llevará a retomar el camino propio y el de tus equipos de trabajo.

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